domingo, 6 de octubre de 2013

"2001: Una odisea en el espacio" Reseña.

2001: Una odisea en el Espacio es una película de Stanley Kubric considerada por muchos una obra maestra.

Una odisea en el espacio empieza con imágenes de monos y música épica. Al principio, cuando empiezas a ver Una Odisea en el espacio, crees que es un documental de monos. Los primeros minutos de película nos enseñan a una tribu de monos de hace mucho tiempo que se enfrenta a otra tribu de monos, también de hace mucho.
Cuando uno cree que está viendo un documental de cine mudo sobre monos la trama da un giro inesperado y un hueso se convierte en una nave espacial.

Lo que pasa es que el director hizo una elipsis mostrando un hueso y después un trozo de nave espacial, o algo que vuela por el espacio, no me acuerdo mucho. Una elipsis puede ser de sol o de luna, y es cuando en la tierra es de día y de repente oscurece, o al revés.
Total, que al rato de empezar te das cuenta de que no es un documental y ves que es una película de ciencia-ficción. Cuando empieza la peli -después del documental de monos introductorio- ves que los humanos descubren en la luna un rectángulo de metal que hace mucho ruido. En ese momento de la peli uno recuerda que en el documental de monos también había un rectángulo de metal.

Después de eso una serie de humanos van en una nave espacial hacia un sitio, por lo que se ve siguen las señales de el trozo de metal que estaba en la luna. La nave espacial está controlada por un ordenador que tiene inteligencia propia. Es un ordenador que, a diferencia de la mayoría de personas, piensa por si mismo, y tiene conciencia de existir. A este ordenador se le empieza a ir la olla y hace cosas raras y los humanos que están dentro de la nave hablan de desconectarlo, pero él los oye y empieza el lío. La computadora inteligente se pica bastante y empieza a matar a los tripulantes, y mueren todos menos uno, que sobrevive para que siga habiendo película.

El que sobrevive consigue desconectar la máquina y llega hasta Júpiter.
Cuando está cerca de Júpiter se mete un tripi y sale a explorar el espacio con una pequeña nave espacial y  viaja por ahí viendo colores raros y escuchando música estridente, como si Sigur Ros tocasen drogados y con los instrumentos desafinados.

De repente está en una casa muy clásica, como si fuese un palacio renacentista pero en el espacio. El hombre va envejeciendo por corte hasta transformarse en un feto del tamaño del bigote de Jose María Aznar. El feto mira a la tierra, que es un planeta más pequeño que él, y la peli acaba.

Cuando acaba la peli buscas "una odisea en el espacio, significado" en google y lees y luego dices "ah, claro, joder, qué buena" y pones cara de pensar muy fuerte un rato y abres twitter y escribes: Por fin he visto Una Odisea en el espacio, la obra maestra de Kubrick, es un #MustSee.

Una cosa que llama la atención de la película es que el autor omite cualquier tipo de sonido cuando la gente sale al espacio, creando así el absoluto silencio. Esto no es tema baladí, Stanley lo hace para ser científicamente preciso y también para permitir que el espectador se eche alguna que otra cabezadita entre reflexión y reflexión. 
También llaman la atención los diálogos en la película. Llaman la atención porque ocurren una vez cada 50 minutos, y la verdad, uno se asusta, porque ya se ha olvidado de que la gente tiene la habilidad de conversar.

La idea de la película es enseñar la evolución de la especie humana, y esto lo sé porque sale en wikipedia y en otra web que también he mirado para contrastar la información. El ser humano pasa de ser un mono sobre el que se hacen documentales a ser un feto gigante que desea crecer para jugar a fútbol con el planeta tierra. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Un hombre no recomienda Breaking Bad

Ni siquiera ha comentado que veía la serie.

El sol se ponía hoy en Madrid cuando Juan Miranda, un joven parado de 23 años, ha quedado con sus amigos en una terraza del centro de la ciudad. El chico, aficionado a la famosa serie norteamericana Breaking bad, ha pasado varias horas tomando cañas y algún cafe con sus amigos sin comentar lo buena que es. Sus amigos, que aún no han visto la serie aunque se la han recomendado unas 2.000 veces, se han preocupado por el extraño comportamiento de su compañero y han alertado a las autoridades. "Es la primera vez que pasa algo así, no entendemos nada, lo que sí sabemos es que Breaking bad le gusta, como a todo el mundo, porque ayer puso varios tweets con frases de la serie y los TT #breakingbad y #rompiendomalo".

Las autoridades locales han acudido a la llamada de los amigos y tras comprobar que no se trataba de ningún engaño han avisado a una ambulancia para que trasladase al joven a un hospital. De momento, los médicos especulan con una pérdida de memoria parcial que afecte al área en la que están situados los recuerdos de la serie. Durante los próximos días (cuando acabe la cola que hay en urgencias) se le realizarán pruebas para averiguar qué le pasa a Juan. 

Este no es el primer caso extraño que pasa en las terrazas de Madrid, el pasado Martes otro joven de la capital quedó con sus amigos y al sacar su Iphone no alardeó de ninguna aplicación inútil de apple. Además en dicha reunión no se hizo ningún chiste relacionando a Sofia Vergara y los Globos de Oro. 

Algunos sociólogos especulan con la posibilidad de que la experiencia de tomarse un café en la plaza Mayor conduzca al ser humano a un estado de introspección en la que lo primordial es la paz interior, la pureza del alma. De momento son solo especulaciones y lo único claro es que Breaking Bad es una pedazo de serie y deberíais verla.


lunes, 30 de septiembre de 2013

Marc Márquez rechaza banderas de nuestros padres.

El piloto catalán rechazó "Banderas de nuestros padres" ayer por la noche en un conocido restaurante leridano.

Márquez se encontraba celebrando la victoria con algunos miembros de su familia cuando un vendedor ambulante, cuya raza no viene al caso, le ofreció el famoso film de Clint Eastwood. El líder del mundial no dudó en rechazar la oferta con un tajante "No, gracias, tengo internet".

Márquez concentrado antes de la salida del Gran Premio.
El hecho ha causado una gran polémica tanto en las redes sociales como en el mundo del deporte y del cine. El director estadounidense Clint Eastwood ha afirmado que si Márquez no quiere ver su película "es su puto problema, a mí me da igual, por mi como si ve cine español, yo soy de Lorenzo".
Por su parte, el compañero de equipo de Márquez, Dani Pedrosa, ha pedido que se ponga freno al comportamiento de "el niño". "Los pilotos experimentados también podemos rechazar ofertas de vendedores ambulantes, pero hay que tener un poco de vergüenza y ayudar al prójimo, aunque sea negro".

El desafortunado incidente se ha producido sólo unas horas después de que, inexplicablemente, Marc se negara a coger la bandera española y cogiese una suya personalizada, como si hubiese algo más personal y bonito que la bandera de un país cuyos mandatarios te dan por culo día sí día también.

El piloto catalán, que está realizando el mejor debut en la historia de MotoGp está viviendo este año la gloria y la miseria de la fama. Futuro campeón del mundo y traidor del cine de hollywood, lo que es seguro es que el niño de cervera seguirá dando que hablar.








miércoles, 4 de septiembre de 2013

Casas tristes de madera.

Podrás estar atascada, y en lo más profundo de la incomprensión desistir en continuar, pero no te olvides de reír, porque si te puedes reír de él, hasta el dolor vale la pena.

En el suelo y bajo unas mantas que habían encontrado en uno de los armarios de la vieja y ruinosa casa, despertaron todos ellos casi simultáneamente. Eran las 9 o las 10 de la mañana y el frío de la montaña se había apoderado de ellos. Se miraron unos a otros aceptando el hecho de que no iban a dormir todo lo que necesitaban. Más por inercia que por ganas se fueron levantando y se dirigieron a la cocina, donde encontraron un paquete de galletas que quizás estaba caducado. Por algún motivo u otro todos estaban rotos por dentro y alegres por fuera. Y se reían olvidando sus miserias, o quizás acrecentándolas inconscientemente al dejarlas de lado. 

En el lago, poco después, pude observar como tres de ellos se tiraban al agua con la fuerza y las ganas propias de alguien desesperado por encontrar un lugar que arranque todo lo que ahora le condiciona. Un lugar dónde empezar de nuevo, como se suele decir. Los otros tres miraban desde la orilla, y no sé si no se daban cuenta de lo profundamente jodidos que estaban sus amigos o si precisamente porque eran conscientes de ello sonreían ante su persistencia por encontrar una salvación, aunque fuese momentánea.

Los nadadores salieron del agua y tiritando de frío dos de ellos se abrazaron, esta vez intentando llorar, pero volvieron a reír. El tercero no pudo contener las lágrimas al ver la escena. Se apartó de inmediato de los demás y caminó hacia una roca alta desde la que poder tirar piedras al agua. Luego se sentó y permaneció allí unos 20 minutos que le bastaron para repasar su vida y no sacar ninguna conclusión. 

De vuelta a la casa comieron y bebieron celebrando haber vivido lo suficiente como para desear volver a empezar. De todas maneras aún les quedaba un largo camino por recorrer, errores por repetir y lecciones por aprender. Y probablemente nunca se curarían, pero ¿por qué iban a necesitarlo?

lunes, 22 de julio de 2013

Tuya

Hacía calor pero no me importaba. Recuerdo que me protegía del sol con un sombrero de paja y me desabrochaba la camisa para recoger la brisa. No te quería. Pero era demasiado joven para sentirme mal por apartar la mirada cuando tus ojos me pedían un te quiero. Mientras liabas un porro porque yo era demasiado torpe para hacerlo observaba tus manos, inexpertas, pero firmes. Conducía hasta el lugar más alejado de casa y allí nos tumbábamos. Nada de que huir, nada que buscar. Tú decías que lo más parecido a estar enamorada era estar en la sala de espera de un aeropuerto antes de emprender el viaje. Por eso el amor es ciego, te decía, te enamoras sin saber lo que te espera, luego llegas a París y te das cuenta de que odias a los franceses. Suele ser mejor desde la sala de espera. Pero tú no opinabas así. Cada anochecer era para mi el final borroso de una experiencia,y el día siguiente el principio perezoso de otra. Quizás te hice cargar con una carga que yo ni sabía que existía. Tú parecías tan niña como yo, pero ahora sé que no lo eras, no sé si era un juego al que jugabas o una máscara con la que te protegías. Tampoco importa mucho. Sólo me gustaría saber si crees que hay una decisión buena, un camino que te llevará a un lugar mejor que los demás, o por el contrario, todos los caminos te van a proporcionar las mismas sensaciones.

domingo, 30 de junio de 2013

Tragedia en tres actos

Parte I

Sólo vemos la tristeza. ¿Qué puedes hacer cuando sólo ves la tristeza en el mundo? Aunque sepas que las cosas bonitas están ahí, que hay cosas alegres delante de tus narices, tú no las puedes ver, y cuanto más miras en busca de ellas peor te sientes al no encontrarlas. La desesperación se apodera de ti y no encuentras una escapatoria porque hay veces que la tristeza está en todos lados sin importar lo mucho que desees que se vaya. No hay aire suficiente para respirar todo lo hondo que necesitas. Tratas de no perder los nervios pero nunca has estado más lejos de conseguirlo. No sabes cuál es el motivo, ni la solución, no hay pensamientos claros en tu cabeza ni acciones en tu cuerpo. Sólo una suma de sentimientos negativos que no sabes cómo tratar. Nada debería hacerte sentir así.

Parte II

Tus gritos me ahogan como ahoga el océano a las gotas de lluvia. No puedo pensar, ni llorar, y tú sigues gritando y me pregunto cuánto tiempo han estado rondando por tu cabeza las cosas que dices. Es tan triste. Somos un espectáculo nocturno en medio de una ciudad apagada y los espectadores desvían la mirada porque ya han visto suficientes tragedias. ¿Cómo reaccionar ante la sugerencia del adiós definitivo? Llega el punto en el que me da igual. Sólo quiero volver a casa, dejar de sentir el asco que desprenden tus enrojecidos ojos cuando se clavan en mi y ya no ven lo que soy sino lo que no soy. Cuando digo que ya no me quieres soy consciente de que no es cierto, pero me lo creo. ¿Cuánto tiempo hace que el odio dejó de ser un juego del amor y pasó a poner el amor en juego?

Parte III

Desde la distancia y con perspectiva todo se ve más calmado aunque estemos hablando de la misma porquería. Me pregunto por qué siempre encontramos motivos para sentirnos mal, por qué somos incapaces de amar, o por qué tenemos esa necesidad irresponsable de prometernos que las cosas irán bien, que lo que ahora nos hace felices no va a cambiar. Nos queremos, pero hemos visto demasiadas películas y hemos escuchado demasiadas canciones de amor en las que lo malo también es bello y poético.
No sé si echo de menos amar u odiar, las peleas o los polvos, no sé ni siquiera si lo echo de menos, pero me arrepiento de todo lo que hice mal como si aún lo estuviese haciendo, como si aún pudiese cambiar las cosas.
Pasamos demasiado tiempo buscando una respuesta correcta que no existe. Esperamos de verdad que analizando a unas cuantas personas y unos cuantos aspectos de nuestra vida demos con la fórmula para ser felices. Creo que es inútil, y ya no me importa demasiado porque hace tiempo que dejé de distinguir entre lo feliz y lo infeliz.

jueves, 13 de junio de 2013

Red Bull no da alas

Un grupo de científicos descubren en Boston, Celtics, que el eslogan de Red Bull es mentira.

Tras varios años de investigaciones en el centro de estudios científicos de Massachusetts, los expertos en los sectores de la biología y las bebidas carbonatadas han concluido que, sorprendentemente, Red Bull no da alas.
El proceso de investigación ha sido más largo de lo normal ya que, durante los primeros compases de la exploración, se usaron aves para estudiar los efectos de la bebida en los animales. El equipo científico considero los resultados como válidos y dio por concluida la investigación. Fue Joseph Gordon Mas, Jefe del Instituto de biología de Ohio, quien advirtió a los científicos de que las aves ya tienen alas por defecto.

Avergonzados por su error, los estudiosos decidieron dejarse de hostias. "Habíamos perdido mucho tiempo con la tontería de las aves, así que decidimos volver a empezar experimentando directamente con humanos" declara Pepe, científico líder de la investigación. Aunque a simple vista no se veían alas por ningún lado en la gente que tomaba Red Bull, se decidió hacer el experimento definitivo, lanzarlos desde un rascacielos. "Es cierto que no veíamos alas, pero en los anuncios de Red Bull son tan convincentes con esos dibujitos que vuelan...teníamos que asegurarnos".

Tres días y doscientos muertos después los científicos decidieron dar por concluido el experimento entre lágrimas.

El director de la marca austriaca Dietrich Mateschitz, que se enfrenta ahora a una sanción económica muy importante por estafa, ha declarado que "sólo era una puta metáfora, lo que queríamos decir era que te pone a tope joder, porque lleva cocaína...mierda". Ahora se enfrenta a dos sanciones.

El centro de estudios científicos de Massachusetts alberga ahora a un grupo de científicos que están estudiando si es cierto que "el algodón no engaña". De momento la investigación está paralizada porque no suelta prenda.